En el año 90, o sea en el siglo pasado, un día que no recuerdo, de un mes que tampoco recuerdo, mi disco duro está reseteado y es superselectivo, recibo una llamada de un jefe que me propone participar en el area técnica de los JJ.OO, mi paso por el area técnica se había reducido a un castigo, después de las huelgas del 70 me sancionan con dos años de traslado y mientras sale el juicio, me mandan a asistencia técnica como administrativo, por lo que sorprendida le pregunto ¿estás seguro? ¿a mi, para el area técnica? Si, me contesta, lo he hablado y estamos de acuerdo, queremos llevar la propuesta a la próxima reunión del grupo. Como siempre he sido una ¡quién dijo miedo, habiendo hospitales! dije que si.
A la semana siguiente, recibo otra llamada, esta vez era el "señor Soler", y me transmitió que no, que donde iban a ponerme era con él, en el area comercial.
Comenzó la aventura, fueron dos años de dedicación, programación, planificación, y un largo etc. de ión, pero él que se convirtió en Fernando, siempre estaba junto a nosotros; en aquellos momentos yo vivía con él y él conmigo mas que yo con mi marido y él con su mujer, horas y horas de dedicación a la empresa, que era casi como nuestra.
Su humor hacía las cosas más fáciles, era valenciano, pero parecía gallego; muchas veces yo le decía pero como tienes esa retranca.
Era negociador, correcto, amable, yo... todo lo contrario, árida, dura, políticamente muy incorrecta y sólo a veces amable, pero haciamos un tándem curioso.
Entre los colegas del mismo cargo y area, yo cobraba menos que los demas, el director decía que era un "caso desgraciado" nunca supe si es que no se mojo para reivindicar que me completaran el sueldo, o es que yo para el era una desgracia, porque todos los sapos salían por mi boca; hasta que Soler hizo una carta a la Dirección de Madrid, que conservo, para alimentar mi ego de vez en cuando. No dio frutos pecunarios. No se resolvió el tema hasta que no subí de categoría.
Cuando la empresa decidió que los que teníamos una edad, aportábamos menos beneficios que los jóvenes, se fue, sin ruido y decidió vivir con su familia, mas de lo que hasta entonces había hecho.
Hoy cuando miro hacia atrás creo que es que la ética, el esfuerzo; tenía que dar paso al pelotazo, al espérpento de lo político, al clientalismo. No teníamos cabida en ese nuevo amanecer.
Nos vimos alguna vez mas, yo seguía en activo y con Teresa su mujer, tomamos algún que otro vermut.
Después un largo silencio, la vida nos llevo por caminos distintos, a mi también me hicieron dejar la empresa y me aclimate a otro quehacer.
Recientemente y a través de otro compañero, aquel que quería llevarme al area técnica nos reencontramos, quedamos para tomar un cafe un día de estos... pero ya no tuvimos tiempo.
Hoy se ha ido, dejando pendiente ese cafe que quedamos en tomar hace unos
días. Se fue como era, discreto, sin dar ruido, al amanecer.
Todos los recuerdos se agolpan. Este es mi pequeño homenaje
Buen viaje compañero
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